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Archivo: Octubre 2007

COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR FINANCIERO EN AMERICA LATINA

sofia-mamani 27/10/2007 @ 21:20

1. Introducción .-

La problemática básica de las entidades financieras latinoamericanas , su vulnerabilidad frente a las crisis, las limitaciones a su potencial desarrollo, etc., está indisolublemente ligada con las características estructurales de la macroeconomía de los países del subcontinente.Los principales problemas que éstas enfrentan las Entidades Financieras son: inestabilidad del fondeo, carencia de instrumentos para financiar el largo plazo, regulaciones prudenciales pro cíclicas, etc., y se sugieren políticas sectoriales al respecto. En los últimos años el crecimiento económico de América Latina, como acertadamente señala la Memoria del BID del 2002, “ha estado estrechamente asociado al comportamiento de los flujos de capitales externos” que según aclara “ha sido muy inestable”.  El ritmo de crecimiento más alto hoy se encuentra en la Argentina, pero ello se explica por una recuperación parcial de la severísima depresión de 2002 que había sido precedida por varios años de recesión.

Brasil y México exhibirán en el 2003 tasas bajas de incremento del PBI, en tanto que las de Colombia, Perú y Chile resultarán levemente superiores, mientras que Venezuela continúa en profunda recesión. Entre los aspectos positivos se cuentan la mejoría de la situación financiera internacional y la regularización progresiva de la Argentina, como la estabilización del Brasil. En materia cambiaria y de inflación también se evidencia una mayor estabilidad regional. En contraposición, desde el punto de vista social, otro informe de la CEPAL consigna que el proceso de superación de la pobreza se ha estancado en los últimos cinco años. México y Ecuador han sido los únicos países en los que se observaron progresos en la materia. En el 2002 se estimaba en 220 millones el número de latinoamericanos que vivían en la pobreza, o sea el 43 % de la población. Para el 2003 los desempleados ascenderían a 13,6 millones de personas, lo que implica que la oferta laboral tiene bajo dinamismo. En este contexto económico y social las entidades financieras latinoamericanas deben desarrollar su actividad. 


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2.  Rasgos estructurales de los sistemas financieros de América Latina 

La primera cuestión a dilucidar es si tiene sentido caracterizar América Latina como una Región exclusivamente desde la perspectiva de los sistemas financieros, vale decir dejando de lado la geografía, el común origen histórico y otros aspectos que son relevantes en los planos políticos y culturales. En otras palabras, si los sistemas financieros nacionales difiriesen  mucho entre sí, carecería de sentido buscar las características estructurales de un hipotético sistema financiero regional. España (2) y al que seguiremos a lo largo de esta sección, pone luz sobre el punto.  En efecto, la investigación estuvo basada en el análisis de dos variables principales:1)      el grado de desarrollo del mercado financiero definido técnicamente como la relación entre  pasivos financieros y PBI.2)      ingreso pro capite. Se identificaron así cinco grupos principales de países en el concierto mundial.

El primero por su mayor grado de desarrollo financiero, está integrado por los EE.UU. y Japón. El segundo lo forman países de la Unión Europea, Canadá y los centros financieros de Asia.

El tercero incluye principalmente naciones europeas y asiáticas. El cuarto, otras naciones europeas y el quinto las de América Latina y las restantes de Asia y de Europa del Centro y Este. Este último grupo, el de las denominadas economías “emergentes”,  – señalan los autores del trabajo – es el más homogéneo. En particular, se aprecia un alto grado de homogeneidad en los diversos países de América Latina,  (con dos únicas excepciones: Panamá y Chile), por lo que ésta si puede legítimamente caracterizarse como Región. 

A esta homogeneidad observada en el grado de desarrollo de sus sistemas financieros, los investigadores citados suman algunas características macroeconómicas en común que subyacen al fenómeno; las economías latinoamericanas se han mostrado más volátiles que las del resto del mundo en la última década, la inflación ha sido manifiestamente mayor que el promedio mundial y la tasa de ahorro, inferior. Al efectuar el relevamiento de los sistemas financieros de América Latina, en el trabajo citado se efectúa una interesante comparación con la de los otros mercados regionales  emergentes: Asia y Europa del Este, que pasamos seguidamente a resumir. 

a) Tamaño

 Adoptando como definición de tamaño de los sistemas  financieros (entendidos éstos en sentido amplio, es decir no limitándolos al sector de intermediarios crediticios  sujetos al control del Banco Central o autoridad equivalente) la relación entre la  sumatoria de pasivos líquidos de las entidades financieras, capitalización bursátil y emisión de bonos sobre producto bruto interno, se concluye que: 

i)                    El tamaño del sistema financiero de América Latina es inferior a lo que podría esperarse en función del ingreso pro capita, rasgo en común con las restantes regiones emergentes.

ii)                  El tamaño del sistema financiero latinoamericano es comparable al de Europa del Este y sensiblemente inferior al asiático. Antes de la crisis que afectó al Sudeste Asiático y Corea, el sistema de este grupo de países era tres veces mayor al de América Latina y  luego de la crisis, la proporción disminuyó, pero de modo moderado. 

iii)                Dentro del sistema financiero, tanto en América Latina como en Europa del Este,  tiene preponderancia el subsistema bancario. En Asia en cambio, desde los 80 la situación varió por el desarrollo del mercado bursátil y en menor medida por el del mercado de bonos. 

 3.  Principales problemáticas de las entidades financieras en América Latina. 

En la introducción hemos someramente mencionado el marco macroeconómico de desenvolvimiento de las entidades financieras que al haber sido contractivo en los últimos años, impone condicionantes para la expansión de su actividad.

En el punto 2 hemos visto, también de modo muy esquemático, los rasgos característicos de los sistemas financieros de nuestra Región: reducido tamaño en relación con los de otras regiones emergentes comparables, elevadas tasas activas y amplios márgenes de intermediación, limitada capacidad de asistencia al sector privado, cortoplacismo  en las operaciones, vulnerabilidad frente a las crisis, etc. 

Todos esos rasgos principales tienen su explicación profunda en las características dominantes en las respectivas economías, por lo que también configuran para el sector financiero restricciones a su desarrollo externas al mismo. Empero aunque no todos, algunos de aquellos problemas y otros principales que padecen las instituciones crediticias en América Latina, pueden ser abordados mediante políticas sectoriales, comprendiendo éstas tanto acciones emprendidas por la autoridad monetaria como por las propias entidades financieras, las que seguidamente pasamos a examinar.  

De modo más acentuado, el reforzamiento de la supervisión prudencial fue exigiendo el mantenimiento de un régimen informativo a la autoridad de contralor (el propio Banco Central o la Superintendencia de Bancos) cada vez más detallado, a suministrar de modo cada vez más frecuente (vgr. balances trimestrales y mensuales). La información contable es requerida en gran cantidad de casos con dictamen de auditores externos. Por otra parte la información no se limita a las cuestiones contables y extracontables para el seguimiento del cumplimiento de la normativa de liquidez y solvencia, sino que también incluye al régimen de clasificación de deudores con destino a la Central de Riesgo. 

De esta manera, la barrera de ingreso al circuito institucional en los últimos años dejó de estar representada principalmente por el capital mínimo, sino más bien por la capacidad para absorber los altos costos operativos que exige la supervisión prudencial: informatización de la administración, contratación de personal con alta calificación profesional y de auditorías externas, etc. Por un lado es cada vez más evidente que dichos costos no pueden ser fácilmente soportados por las entidades pequeñas del circuito informal que tienen reducido volumen operativo.

Por otro, también es cierto que cuando adquieren significación en el mercado, tampoco tienen incentivos para institucionalizarse, no sólo por estas razones sino también por las normas de crédito que ponen trabas a la financiación de los sectores informales de la economía. Y aquí tenemos que tener presente otra realidad latinoamericana, la importancia de dichos sectores informales en la economía real. La conducta de los organismos internacionales de crédito pone de resalto las  dificultades para abordar el problema.

Cuando diseñan planes de apoyo al sector financiero exigen que se encuadre dentro de los estándares internacionales, pero cuando crean programas de asistencia crediticia para determinados sectores sociales, eligen como canales de distribución a las financieras no institucionales porque son las que pueden llegar con mayor facilidad a ciertos segmentos de población de reducidos ingresos, a los cuentapropistas y a las pequeñas empresas.  Por ese motivo, en nuestros países las entidades financieras no institucionales por lo general tienen especial peso en determinados segmentos del mercado, como es el caso de la Argentina, donde además algunas de ellas, como las de carácter cooperativo, gozan de preferencias tributarias. 

El problema se configura porque a partir de cierto estadio de desarrollo esos prestamistas dejan de operar con capitales propios y para proseguir su expansión, comienzan a intermediar fondos. Al acudir al ahorro público, ponen riesgos sistémicos en el mercado.  Y precisamente para mantener controlados dichos riesgos es necesario establecer regímenes de normas y de supervisión prudencial exigentes.

Propuestas:

 . En la medida en que parte significativa del crédito  se canaliza fuera del circuito institucional, el Banco Central pierde control sobre la política financiera, ya que como se señaló anteriormente, los prestamistas se transforman progresivamente en intermediarios. A la vez, la Central de Riesgos del sistema bajo control de la autoridad, pierde representatividad, poniendo en riesgo a aquél. Además se generan tensiones desequilibrantes en el mercado, ya que hay sectores del mismo donde concurren el sistema financiero institucional y el no institucional con desventajas competitivas para el primero.La habilitación de estas entidades para captar depósitos podría también ser de carácter gradual, lo que posibilitaría a la autoridad supeditar el acuerdo final a la observación de su desempeño. Esto le daría seguridades a la Superintendencia, lo que cobra especial importancia en los países  en los que rige un régimen de garantía parcial de los depósitos.  

CADENA DE VALOR ( MARKETING )

sofia-mamani 04/10/2007 @ 22:14

yu.gif        CONCEPTO:

v      El concepto de cadena de valor alude a las articulaciones que se establecen  a partir de relaciones del tipo cliente/proveedor o insumo/producto, a lo largo de etapas estrechamente asociadas entre sí para generar un determinado bien. 

v      Incluye desde los proveedores de insumos y bienes de capital para la producción primaria hasta las etapas comercial, logística y de distribución final, pasando por la de procesamiento/acondicionamiento/industrialización 

v      Dentro del concepto están incluidas las relaciones técnicas entre etapas determinadas para cada nivel tecnológico (coeficientes técnicos) y las relaciones socio-económicas, tratándose en este caso de las relaciones directas entre losagentes, esto es, relaciones individualizables, no anónimas, expresadas a través de contratos o acuerdos formales o informales o de diversos grados de integración vertical. 

v      El análisis de la cadena de valor engloba el estudio del contexto organizativo e institucional, público y privado; el contexto regulatorio, nacional e internacional; el contexto tecnológico y el ambiente competitivo (estructura de los mercados y patrones de competencia). 

v      La dinámica de las cadenas de valor está condicionada por las condiciones competitivas específicas a estas actividades y las condiciones generales y globales; todas o partes de sus etapas pueden estar localizadas en un país o en un territorio en particular dentro del país y, a la vez, pueden coexistir en un ámbito determinado (región, país) varias subcadenas o subcircuitos pertenecientes al mismo complejo productivo.

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